Expedición Cordillera Blanca 2011

 

La verdad afloró como muchas cosas lo hacen en la montaña. Carlos no demostró la experiencia que argumentó… no era capaz de colocar correctamente los seguros de hielo, ni asegurar a 2 segundos con auto bloqueo.

 

 

Lamentablemente ya estábamos en la vía, era imposible decirle que bajara por su cuenta, lo más seguro era continuar todos juntos, ya no escalando con mi compañero de par a par… ahora también éramos responsables de otra persona. Al cambio de ritmo, se sumaba que nuevamente Pablo comenzaba sentir la altitud. Llevábamos casi 9 horas de escalada, estábamos en un filo de nieve mala… a algo más de 200m de la cumbre, cuando Carlos comenta que tiene miedo…

En ese mismo momento un Guía que subía por primera vez la montaña decide hacer la línea de rapeles directo hacia abajo, y no por la línea que habíamos escogido para subir. La decisión fue triste, pero a nuestro pesar habíamos comenzamos la vía juntos, y juntos debíamos regresar.

A pesar de que utilizamos la línea de rapel existente, íbamos muy lento y Pablo cada vez decaía más. Como buen guión tragicómico, al recuperar la cuerda en uno de los rapeles quedó trabada, entre jalón y jalón cayó un bloque de hielo de más de 5 kilos directo entre mi hombro y mi brazo izquierdo: mi zurda! De dolor no podía levantar el brazo, y de rebote el trozo de hielo cae sobre el brazo derecho del decadente Pablo. La única opción para recuperar la cuerda era “Carlos”. Fueron eternos y sufridos 45 minutos para escalar no complejos 60m. En la espera Pablo me confiesa, Matías: tome las pastillas dex y rompí el ciclo, por eso estoy tan mal. Yo sin las pastillas solo tenía que bajarlo y lo más rápido posible al campo alto y que descanse.

 

 

No sin más percances salimos de la pared y cruzamos un pequeño e inestable campo de grietas. Pablo como un zombi en el medio de la cuerda cuando de repente el “ya famoso e innombrable Carlos” se desencuerda. Sin más comentarios reuní el equipo y me preparé para llevar a mi compañero de regreso al campamento.

Lamentablemente la horas siguientes de descanso en el campamento mi compañero no mejoraba, al contrarío ahora presentaba un cuadro febril con diarrea… Fue un día de sufrimiento, incomodidad, frustración y por supuesto preocupación. Este día lo pasamos en carpa y ya decididos que al día siguiente bajamos si o si no teníamos más opción.

El regreso del campo alto fue duro. Mi compañero a momentos desistía, pero luego de 8 horas de mucho esfuerzo nos encontrábamos en el base. A la mañana siguiente Pablo cambio su chaqueta de plumas por un caballo que lo baje, sin saber que con su trueque yo pasaría de ser su compañero amigo, a su arriero!
En Huaraz recibimos la energía de nuestras familias y amigos, nos recuperamos y preparamos nuestro regreso a Chile. Terminábamos un viaje y una experiencia. Si bien frustrados por no lograr algunos de nuestros objetivos, orgullosos de haber vivido la oportunidad de verlos más cerca.

 

Agradecimientos: Inacap Osorno, Bus norte, Ferretería don Pedro, Cervicid
y como no mencionar a nuestras familias y amigos.
 

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